lunes, 29 de enero de 2007

Luis, el amigo de mi viejo, es odontólogo.
Tiene el consultorio a cinco cuadras de casa, y además hizo un curso de mecánica, creo.
A veces arregla las cosas que se nos rompen, y siempre nos hace las conecciones eléctricas él.
Pero para la gotera no sirvió.
Cuando sale del trabajo siempre nos viene a visitar, y toma mate. "Ni muy muy, ni tan tan", es su frase favorita:
¿Está caluroso?
Ni muy muy, ni tan tan.
¿Dulce o amargo, el mate?
Ni muy muy, ni tan tan.
¡Qué cara! ¿Mucho trabajo?
Ni muy muy, ni tan tan.
Es divertido, porque aparte la entona de una manera particular, como si fuera... no sé, cordobés.
Él es el mejor amigo de papá.

Mamá también tene mejor amiga. Se llama Olga, y se penia con rulos. ¿La permanente, se llama? Olga es empleada en la municipalidad, y dice que es un caos, que está re sucia, que siempre hay ruidos insoportables, que la tratan mal, que nosequé y que noseaquello.
Yo no sé para qué sigue trabajando ahí si tan mal la pasa.
Bah, en realidad sí sé.
Pero es una historia muy turbia que por el momento prefiero no contar.

1 comentario:

cebolla dijo...

la permanente se la hice yo?
no sabía que existía este blogspot. ahora voy a querer entrar todos los días porque ya me enganché... Luis me cae bien!

Besos