martes, 30 de enero de 2007

Hablando de Olga, hay una anécdota que quiero contar.
Un día se fue a Mar del Plata, y nos quiso traer alfajores, ya que allá los "Havanna" no tienen comparación.
La cuestión es que no le alcanzaba la plata para los Havanna, así que nos trajo Glutoncito.
Estaban horribles. El chocolate en vez de cacao parecía de café, el dulce de leche estaba durísimo: parecía de ochenta años, y el merengue de los "blancos" tenía manchas verdes, que supucipos que eran hongos así que no los comimos.
En cambio, los que compramos nosotros siempre, y que no son Havanna, son riquísimos. Los compramos en un puestito que está en la esquina que en frente tiene ese bazar... ¿cómo se llamaba?
En fin, la cuestión es que estaban horribles. Yo comí dos, asqueadísimo, y después ninguno más.
Pero a mi hermano el torpe le encantaron.

1 comentario:

ultrafina dijo...

si escribiste acerca de mar del plata, entonces deberias pasar por mi blog y empezar a leer lo que estoy tipeando por partes variadas (porque sino seria muy extenso)
que lindo tenerte por aca!
te agrego a mi lista de blogs favoritos :D